¿Y si la inteligencia artificial pudiera “ver” y entender la forma oculta de los datos biológicos, de la misma manera en que un científico experimentado intuye la estructura de una molécula o de un genoma?
En lugar de tratar la información biológica como simples números o tablas, esta nueva generación de sistemas de IA está aprendiendo a razonar sobre la geometría intrínseca de los datos: su forma, su estructura y cómo se organizan en el espacio. Este enfoque permite que la inteligencia artificial tome decisiones más inteligentes, confiables y capaces de descubrir patrones en biomoléculas.
Esta perspectiva geométrica está abriendo caminos prometedores en áreas como la genómica, la biología de célula única, la predicción de efectos de variantes genéticas y el diseño de elementos regulatorios de ADN mediante inteligencia artificial generativa.

Cesar Valdez
